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RAW FOOD Y RECETA DE VEGAN CHEESECAKE




Hace un par de semanas fue el cumpleaños de mi amiga Ola. Ola es alguien especial para mi. Es de esas personas que siempre te dicen lo que necesitas escuchar, no lo que quieres, pero con una sensibilidad especial. Y yo llamo a eso ser verdadero. Sin artificios, Ola es alguien que se muestra como es, fuerte, sensible, natural, generosa, espontánea… Ola es raw. Por eso su tarta de cumpleaños debía de ser especial, y claro, raw. 

Raw food o alimentación cruda consiste en una alimentación basada en alimentos crudos, o sin que hayan sido sometidos a temperaturas superiores a los 42ºC. 

Es una corriente que prioriza el consumo de alimentos en su estado más natural, lo que aporta muchísimos beneficios a nuestro cuerpo. 

La mayor ventaja es que los alimentos preservan intactos sus nutrientes, pues muchos de ellos, como un gran número de vitaminas, no son resistentes al calor y se destruyen en los procesos de cocción. 

Sucede lo mismo con las enzimas. Las enzimas son proteínas capaces de catalizar las reacciones metabólicas en los organismos vivos. Dicho de otra manera, ayudan a transformar o degradar unas sustancias en otras, lo cual es vital para muchos procesos metabólicos de nuestro cuerpo como la digestión. Para explicarlo de modo sencillo, al comer ingerimos verduras, fruta… estos alimentos son fragmentados por las enzimas digestivas en moléculas que nuestro cuerpo es capaz de asimilar (nuestro cuerpo no asimila zanahorias, asimila vitaminas, minerales…) y así obtener la energía necesaria a partir de la comida. La carencia de enzimas puede dificultar el funcionamiento del metabolismo y del proceso digestivo. 

Nuestro propio organismo produce enzimas. Pero también hay enzimas en los alimentos que comemos, aunque estás se destruyen cuando sometemos los alimentos a calor. Y por eso, la ingestión de alimentos crudos es importante. 

Sin embargo, no soy defensora de que comer única y exclusivamente comida cruda sea saludable para todo el mundo. Para que una comida cumpla su función terapéutica y energética debe adaptarse en todo momento a nuestro estado de salud, a nuestro estado vital y al clima del lugar en el que vivimos de forma que podamos alinearnos tanto con nuestras propias necesidades como con el entorno natural que nos rodea. 

Para los que residimos en España, y no vivimos en un clima tropical en el que la temperatura es elevada todo el año y las frutas ricas en agua abundantes, la tendencia natural de nuestro cuerpo es desear alimentos que nos calienten y nos aporten confort en las épocas de otoño e invierno. 

Los alimentos crudos son más difíciles de digerir, y por eso su consumo dependerá de la capacidad digestiva de cada uno. Además, durante la mañana y el mediodía, horas solares, nuestro fuego digestivo es mayor, nuestro cuerpo absorbe mejor los nutrientes y por tanto es el mejor momento para consumir crudos. Mientras que a la noche, horas lunares, será más beneficioso consumir alimentos de más sencilla digestión, y por lo tanto daremos prioridad a los alimentos cocinados.


TARTA DE LIMA Y MANGO Base: ·      90g de nueces ·      90g de copos de avena . 100g de dátiles

Triturar todos los ingredientes en un blender o procesador de comida hasta que se forme una pasta. Colocar la masa en un molde desmontable forrado con papel vegetal apretándola bien con las manos o con el reverso de una cuchara. Introducir en el congelador mientras se hace el relleno. 

Relleno de mango: 

·      225g de anacardos remojados

·      2 mangos maduros y dulces

·      2 cucharadas de aceite de coco derretido

·      1 cucharada de zumo de limón

·      leche vegetal de arroz

Triturar todos los ingredientes en un blender. Disponer la mezcla sobre la base. Volver a guardar en el congelador mientras se hace la siguientes capa. 

Relleno de lima: 

·      225g de anacardos remojados

·      2 limas exprimidas

·      ralladura de 1 lima

·      2 cucharadas de aceite de coco derretido

·      leche vegetal de arroz

·      2 cucharadas de sirope de arce

·      una pizca de vainilla

Triturar todos los ingredientes y disponerlos sobre la capa anterior. Volver a colocar en el congelador hasta que endurezca. Cuando tome consistencia desmoldar y reservar en el frigorífico. 

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