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ALIMENTACIÓN SOSTENIBLE Y RECETA DE CALDO VEGETAL



Por si no lo sabías, este año estoy dando clases de nutrición y cocina dos veces por mes en Equilibrio, una de las pioneras tiendas ecológicas de la Coruña. Deberías de pasarte por allí en alguna de nuestras reuniones, porque estas clases son diferentes. Primero porque durante la primera hora voy a contarte cosas super interesantes sobre nutrición, para que encuentres un sentido y una motivación a querer mejorar la forma en la que te alimentas. Segundo porque selecciono cada mes recetas creativas y diferentes, que he ido aprendiendo a través de mis viajes y de mis formaciones a lo largo del mundo, de esas que cuando las lees pasas de largo porque te parecen muy complicadas. Para que te des cuenta de lo sencillas que son en verdad, y luego impresiones a tu familia o amigos, especialmente a los que piensan que comer sano es aburrido o insípido.

 

El tema del primer curso era la dieta saludable. Sé que hoy en día encontramos referencias de lo que es una dieta saludable en todas partes, pero algo que muchas veces se nos olvida considerar, es que una dieta, para que sea saludable para una persona, debería también de ser saludable para el planeta. Es decir, desde mi opinión, dieta saludable debería de ser sinónimo de dieta sostenible. 


COMO COMER MÁS SOSTENIBLE

Para mi el primer paso, y de los más importantes, hacia un estilo de vida más sostenible en nuestras cocinas es elegir productos locales y de temporada. Nos hemos acostumbrado a ver en los supermercados todo tipo de frutas y verduras disponibles todo el año. Nos hemos desconectado completamente de la tierra, de la naturaleza, de sus ritmos y sus ciclos. Y fruto de esta desconexión una gran parte de la humanidad es incapaz de concienciarse y responsabilizarse de esta necesidad urgente y presente de cambiar nuestros hábitos para frenar el cambio climático. 

 Comer cerezas en pleno mes de enero significa que o esas cerezas vienen de muy lejos o que para cultivarlas ha sido necesario utilizar muchísima energía. Sabías que en España se calcula que los alimentos recorren una media de 2500km antes de llegar a nuestra mesa? Consumir alimentos producidos cerca evitará un gran consumo de combustible y por lo tanto reducirá la contaminación. Además su sabor y textura es mayor, están más frescos porque no se han tenido que conservar durante su transporte en cámaras y suelen ser más económicos.

Comer de temporada también es mejor para nuestra salud, porque los alimentos tienen mayores  propiedades nutricionales por haber sido cultivados en un clima que les resulta más propicio y han seguido su ciclo natural. Respetan más el medio ambiente, y generalmente se necesitan menos pesticidas o químicos para hacerlas crecer que si el clima no les es favorable. 

Reducir el uso de plaguicidas y fertilizantes es también una medida de primera necesidad en nuestros días. Los suelos se están empobreciendo, y con eso también las características nutricionales de todos nuestros alimentos. Si en verdad quieres comprometerte con un estilo de vida más sostenible, intenta apostar por los productos ecológicos. Equilibrio ofrece una inmensa variedad de alimentos ecológicos, tiene una sección a granel que facilita comprar sólo lo que necesitas y sus frutas y verduras, además de deliciosas y frescas, no están envasadas en engorrosos envoltorios de plástico. 

Reducir el consumo de carnes rojas reduce la emisión de dióxido de carbono en el medio ambiente. No estoy hablando de dejar de comer carne, ni de cambiar tu estilo alimentario, simplemente de entender que se pueden hacer comidas completas nutricionalmente aunque no estemos consumiendo carne, y que precisamente, una alimentación saludable pasa por la variedad en los alimentos que ingerimos. 

Lo ultimo, pero no lo menos importante, es reducir el desperdicio alimentario. Producimos muchos más alimentos de los que el planeta puede ofrecer, y esto se traduce en una pérdida de la biodiversidad, y en una aceleración del cambio climático. Igual que puedes contribuir de forma individual con los puntos anteriores, puedes también desde tu cocina ayudar a reducir el desperdicio alimentario. 

Hoy te explico una solución para utilizar aquellas partes de las verduras que solemos tirar a la basura. 

Una de las mejores maneras de reutilizar aquellos restos de vegetales que generalmente destinamos a la basura es haciendo un caldo vegetal. Este maravilloso líquido cargado de nutrientes puede ser utilizado más tarde para hacer sopas, caldos, salsas, estofados, arroces o cocinar cualquier otro cereal. Aportará muchos más nutrientes y más sabor que si añadiéramos simplemente agua. Y es mucho más económico, sabroso y natural que si lo compramos. 

¿Qué puedes utilizar? : 

·      Cualquier verdura que se haya quedado un poco olvidada y triste en nuestra nevera. 

·      Mondas de zanahorias (lavadas!) y los finales de estas que solemos descartar.

·      Los finales de los puerros que también solemos descartar (y que es dónde está su mayor contenido en clorofila).

·      Los tallos de los champiñones.

·      Los tallos de los brócoli o de la kale.

·      Hojas o bordes de apio.

·     El corazón de las calabazas con las pepitas

Las posibilidades son infinitas y el sabor del caldo variará en función de qué vegetales utilicemos. Solamente intenta tener un equilibrio entre aquellas verduras más amargas (como las crucíferas) y las más dulces (verduras de raíz) para obtener mejor sabor.

Para aumentar el sabor y el valor nutricional de mi caldo vegetal también suelo añadir:

·      Hierbas frescas (perejil, tomillo, romero) (vitaminas y minerales).

·      Ajo (aumenta el sistema inmunitario, antimicrobiano).

·      Pimienta (da sabor y potencia las virtudes de otros alimentos).

·      Shiitake frescas o secas (aumenta el sabor, potencia el sistema inmunitario, rico en vitaminas y minerales).

·      Un trozo de alga kombu (rico en minerales).

·      Cúrcuma en polvo o fresca (antiinflamatoria). 

·      Jengibre (antiinflamatorio y potenciador del sistema inmunitario)….

La mejor manera de conservar el caldo vegetal es en un bote de cristal. Puedes conservarlo hasta una semana en el frigorífico o puedes congelarlo hasta que lo necesites. En este caso, estén seguro de no llenar el recipiente hasta el tope, si no que has dejado un poco de espacio para permitir al líquido expandirse en el proceso de congelado y que no estalle el recipiente en el que lo has guardado.

También puedes congelarlo en moldes de silicona para hacer cubitos. 


CALDO VEGETAL

Ingredientes: 

·      1 zanahoria. 

·      Unas hojas de apio

·      1 cebolla

·      4 tazas de restos de verduras variadas 

·      2 dientes de ajo

·      un trozo de jengibre cortado en rodajas

·      un trozo de cúrcuma fresca cortada en rodajas pequeñas

·      2 hojas de laurel

·      un puñado de perejil

·      dos setas shitakée secas

·      un trozo de alga kombu

·      sal marina

·      12 tazas de agua filtrada

Preparación: 

Colocar todos los ingredientes en una olla, añadir el agua y llevar a hervir. Reducir el fuego, cubrir la olla y dejar hacer durante 25 minutos o media hora. 

Apagar el fuego y colar el caldo separando las verduras del líquido. 

Guardar en un recipiente de cristal hasta una semana en el frigorífico. 




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