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PRIMAVERA



La primavera es la estación de los nuevos comienzos, las semillas germinan, las flores aparecen, la luz aumenta, la energía después del letargo del invierno empieza a ascender…. No somos seres separados del mundo natural, si no que somos parte de él, y por lo tanto nos vemos afectados por todo lo que sucede en él.

Por eso, invadidos por un sentimiento de alegría e inspiración sentimos la oportunidad natural para un nuevo comienzo. Naturalmente puede surgir la necesidad de limpiar nuestra casa, nuestro jardín, y también nuestros cuerpos expresan la necesidad de limpiarse de cualquier tipo de desequilibrio acumulado durante los meses de invierno, en los que tenemos que mantener el cuerpo caliente y nutrido.


La primavera es el mejor momento del año para hacer una limpieza como los ayunos de zumos, durante uno o dos días, o las mono dietas (kitchari o arroz integral). Pero incluso si no se sigue una dieta de limpieza se puede apoyar el deseo natural de purificar y renovar el cuerpo con la alimentación.


Cuando no apoyamos estos procesos y nuestro cuerpo tiene acumulación de toxinas, podemos experimentar resfriados, congestión o alergias u otros desequilibrios como dolores de cabeza, rigidez cervical, o erupciones en la piel.


¿Cómo podemos adaptar nuestras rutinas diarias y nuestra alimentación en esta estación?

Lo primero que debemos de tener en cuenta es que, en la primavera el clima se caracteriza por ser fluctuante. Hay cambios entre frio y calor, seco y húmedo, por lo que nuestras rutinas no deberían de ser rígidas o estáticas sino adaptarse al día a día. Pero, en términos generales, tanto nuestra alimentación como nuestro estilo de vida deberían de invitar a la ligereza.


Haremos especial atención al hígado y a la vesicula biliar, que según la Medicina Tradicional China, son los órganos relacionados con la primavera.

La depuración del hígado contribuye a una buena digestión y a una buena distribución de la energía en los músculos. También esta relacionado con la visión.

La vesícula biliar apoya al hígado en su trabajo.

Las emociones relacionadas a estos órganos son el enfado, la rabia y el resentimiento. Si el hígado esta estresado o sobrecargado por las toxinas acumuladas, nos agria el carácter y nos hace propensos al enfado en su peor versión.

Las cualidades y emociones positivas a desarrollar y cultivar durante estos meses son limpieza, creatividad, capacidad de planificación y dirección, generosidad, tolerancia y paciencia.




Dieta:

Normalmente en la primavera el apetito disminuye y nuestra inclinación por las comidas pesadas también.

Por tanto vamos a intentar comer menos, más o menos lo que cabría en nuestras manos en forma cóncava, tratar de evitar el picoteo entre comidas o sobrealimentarnos.

Aumentar poco a poco el consumo frutas y de verduras, aunque es muy importante no excedernos en la cantidad de crudos todavía.

Beber agua a temperatura ambiente o templada siempre fuera de las comidas o tés de hierbas, evitando el agua fría o los alimentos muy fríos como los helados.


Para apoyar a nuestro cuerpo con el deseo natural de purificar y renovar, podemos intensificar los sabores amargo, astringente y picante. Estos sabores ayudan a equilibrar la producción de moco y sirven para abrir los canales de eliminación.

Alimentos amargos: limón, los fermentados (podemos incluir verduras fermentadas todos los días en pequeña cantidad), la mostaza y el vinagre pueden ser consumidos en cantidades moderadas.

Astringentes: brócolis, coliflor, espárragos, espinacas, nabos, lentejas, habas, manzana, repollo, apio.

Picantes: jengibre, rabanete, la rúcula, las endivias, ajo y cebolla


Evitar los alimentos pesados o extremadamente grasos, por lo tanto vamos a reducir la cantidad de ghee y otros aceites, las comidas fritas o muy grasas, el chocolate...

Evitar el alcohol y el café que sobrecargan nuestro hígado.

E ir reduciendo poco a poco también los alimentos dulces (boniatos, calabazas, dátiles, higos, plátanos, coco… ) o muy salados (aceitunas, condimentos salados…), y los productos lácteos, especialmente en la mañana, pues pueden crear congestión. La leche de arroz o de almendras (en mi blog puedes encontrar la receta de leche de almendras caseras) son buenos substitutos.


Reduce también la cantidad de carne, las cantidades excesivas de frutos secos, de pan y de comidas precocinadas.


Como siempre recomiendo, lo mejor es llenar la despensa de alimentos de temporada:

Frutas: manzanas, arándanos, frambuesas, limones, lima, mandarina, pera, fresas, nísperos.

Verduras: alcachofas, cardos, espárragos, chilis, cebolla, endivias, brócoli, acelgas, coliflor, apio, ajo, kale, guisantes verdes, rabanetes, espinacas, germinados, rúcula, alfalfa, berros, hinojo, achicoria.

Cereales: amaranto, sarraceno, arroz integral, quínoa, el kamut, cuscús y bulgur

Legumbres: aduki, lentejas, judías mungo, habas negras, germinados de habas, guisantes

Semillas: semillas de girasol y de calabaza

Lácteos: de cabra

Aceites: aceite de lino, de girasol, ghee

Endulzantes: Miel (siempre cruda), sirope de arce

Especias: cebolletas, ajo, jengibre , pimienta negra, chili, pequeñas cantidades de cayena, cúrcuma y canela.


Para cocinar vamos a priorizar los métodos de cocción más ligeros como el salteado, el vapor, los germinados…


Acuérdate de beber agua a temperatura ambiente o templada siempre fuera de las comidas o tés de hierbas, evitando el agua fría o los alimentos muy fríos como los helados.

Dentro de las hierbas medicinales tenemos el jengibre, la pimienta negra, el comino, el cilantro, el anís y más específicamente la caléndula, el diente de león, la ortiga, y el romero.


Estilo de vida:

La primavera es la estación para comenzar a activarnos! Por eso, es aconsejable levantarse con la salida del sol, evitando quedarse hasta tarde en la cama o dormir durante el día.

Ahora que las temperaturas son más agradables es el momento de estar en contacto con la naturaleza y salir afuera. Y también es el mejor momento para retomar nuestra práctica de ejercicio.

Si practicamos yoga, podemos ahora hacer una práctica más vigorosa o dinámica, por ejemplo podemos hacer 54 saludos al sol, y terminar con pranayama Nadi shodana o pranayama alternado con inspiraciones por la narina derecha y expiraciones por la narina izquierda.

















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