ACEPTAR NUESTRA MENSTRUACION



Perdí mi regla durante un periodo de dos años en el que sufrí desordenes de la alimentación, depresión, ansiedad y estrés. Fue un momento difícil en mi vida en el que mi cuerpo necesitó activar todas las alarmas y funcionar desde un modo de supervivencia para conseguir seguir hacia delante.

Más tarde, aunque conseguí superar mis trastornos alimenticios y desarrollar formas de gestionar mi stress, mi periodo todavía desaparecía durante meses.


A decir verdad, no conseguí regularizar mi periodo hasta que aprendí a amarme a mi misma y a cuidarme desde el amor y la aceptación, más allá del perfeccionismo.


Esta experiencia me permitió entender que nuestro ciclo menstrual es un barómetro de bienestar. Cuando existe cualquier tipo de desequilibrio en nuestra vida lo notamos también en nuestros ciclos, del mismo modo que cuando nuestros ciclos se alteran, nuestra vida también lo hace.


Muchas mujeres hoy en día experimentan amenorrea durante meses e incluso años.

Algunas hasta buscan suprimir los sangrados gracias a métodos anticonceptivos disfrazados de reguladores hormonales porque se quejan de dolores e incomodidad durante sus días de regla.

Nos creemos ideas como que no necesitamos o incluso que es más saludable para nosotras no menstruar todos los meses.

Nos alejamos cada vez más de nuestra naturaleza. Y esto, bajo mi punto de vista, no puede ser sinónimo de salud.


Cuando privamos a nuestro cuerpo de tener su menstruación cada mes estamos privando al cuerpo de un equilibrio y de un estado saludable. De un proceso hormonal normal. Y nuestro sistema reproductivo y hormonal esta interconectado con todos los sistemas corporales. Estamos creando un desequilibrio en todo nuestro ser, por mucho avance científico que nos vendan.


Es muy difícil hoy en día vivir conectadas con nuestra naturaleza cíclica femenina.

Para comenzar, la modernidad, en cierto sentido, nos aleja cada vez más de lo natural.

La luz artificial nos hace perder consciencia del día y la noche, nos separa completamente de las fases lunares y solares. Ya no nos conectamos con el cielo, ni con las estaciones del año. No respetamos nuestros ciclos circadianos, y en consecuencia, nuestro sistema endocrino y nervioso se alteran, al igual que nuestras hormonas.


La publicidad y los medios de comunicación nos inyectan inconscientemente falsas ideas de cómo deberían de ser nuestros cuerpos. Nos venden la cultura de las dietas, haciéndonos creer que una nueva forma de alimentarnos va a resolver todos nuestros problemas porque nuestra apariencia va a ser más "perfecta".


Se nos exige sentir lo mismo cada día. Nuestra cíclicidad femenina no parece adecuada a las demandas de un mercado que exige una producción constante. Para encajar en él se nos exige una cierta masculinización, una supresión de nuestros ciclos que nos vuelva invariables y lineales.


Acabamos por querer sentirnos igual cada día, desear vernos iguales cada mes, cada año. Nos obsesionamos poco a poco con este perfeccionismo que la sociedad moderna nos exige.

Perdemos conexión con nosotras mismas, con la naturaleza que nos rodea, con la magia inerte en cada una de nosotras y con nuestra propia creatividad.


Todo a nuestro alrededor se da en ciclos. Los días, los años, el crecimiento de las plantas, los cambios de las mareas. Las cuatro fases de luna, las cuatro estaciones… y las cuatro fases de nuestro ciclo menstrual es la manifestación de la naturaleza en nuestro cuerpo de mujer. Es la manifestación del proceso de la creación que existe no solo en la naturaleza sino en todo.

Nuestros ciclos nos dan una comprensión de cómo poder comprender la propia vida. Entender que, igual que el día y la noche se suceden, la alegría y la tristeza (o cualquier otra emoción) también se van y volverán nuevamente, y por lo tanto, la clave está en vivir lo que se muestra en cada momento sin resistir. Bajo esta idea, ¿no te parece algo extraordinario por lo que estar agradecida? Quizás no, porque se nos educa para sentirnos víctimas de nuestros ciclos cada mes, y víctimas de nosotras mismas... Tenemos que aprender a girar junto a él y convertirnos en maestras de nosotras mismas. Entender que no precisamos ser fuertes siempre o frágiles siempre. Que un día podemos estar abiertas, expresivas, dispuestas a ayudar y otro día podemos estar enfocadas en nosotras mismas. Y esto solo lo conseguimos a partir del conocimiento de nuestro cuerpo. Tomar consciencia de nuestro ciclo, de la fase del mismo en la que estamos, nos da poder en nuestras vidas, permitiendo escoger cual es el mejor momento para tomar ciertas decisiones o para realizar ciertas actividades.


El ciclo menstrual se refiere al tiempo que transcurre entre una menstruación y la siguiente. Tiene una duración diferente en cada mujer, pero lo normal es que sea de 23 a 35 días. Aunque el caso de las adolescentes puede oscilar entre 21 y 42 días.


La fase del inicio del ciclo es el período menstrual.

En este periodo hay un desprendimiento del endometrio, que es la membrana celular que recubre el útero.

La pituitaria, una pequeña glándula localizada en la base del cerebro, envía un mensaje a los ovarios para que los folículos empiecen a crecer. El mensajero aquí es la hormona folículo estimulante.

Hormonalmente se produce una disminución de los niveles de estrógenos y progesterona.


Nuestra regla es también un proceso de depuración y auto limpieza exclusivo del cuerpo femenino. Es un inteligente mecanismo de eliminación de toxinas, no solamente físicas, si no también emocionales, que nos renueva física y energéticamente cuando es vivido de forma adecuada. Y ¿qué quiere decir vivirlo de manera adecuada? Quiere decir apoyar este proceso de limpieza.

Físicamente, intentaremos llevar una alimentación sencilla con alimentos que nos ayuden a limpiar y que sean de sencilla digestión. Intentaremos dar a nuestro cuerpo la hidratación necesaria, y otorgárnos el debido descanso.

Emocionalmente, buscaremos momentos para meditar, para conectar con nuestra parte más intuitiva, así cómo para reexaminar nuestra vida: ¿qué es lo que necesito dejar atrás?, ¿qué es lo que no me sirve?, ¿cuáles son las semillas que quiero plantar en este nuevo ciclo?