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CREAR MÁS QUE CONSUMIR


Siento una gran contradicción. Por un lado, me ha impresionado la rapidez con la que el mundo se ha adaptado a este estado de cuarentena global que estamos viviendo. Las escuelas están enseñando on-line, podemos hablar, ver, conectar e incluso jugar con nuestros amigos y familias cada día, e incluso la comunidad de profesores de yoga son capaces de enseñar en directo a través de sus pantallas. 

Pero por otro lado, tengo que confesar que hay una parte de estos cambios que me preocupan. ¿Esto va a ser nuestra nueva forma de trabajar, estudiar, relacionarnos, vivir? 

Durante toda mi vida tuve un fuerte rechazo a la tecnología y confieso que la parte más difícil de mi trabajo siempre fue aparecer en las redes sociales. Algo que al mismo tiempo me perjudicaba, especialmente porque mis últimos años han sido caracterizados por un nomadismo que me impedía desarrollar todos los proyectos que mi cabeza imaginaba. Pero siempre viví con el sentimiento de que la tecnología me hacía menos real, me hacía perder contacto con los sencillos placeres de la vida. 

También fue una herramienta valiosísima que me ha permitido siempre guardar contacto con la gente que voy encontrando en mis viajes por el mundo o con mi familia cuando soy yo la que estoy en esos mundos lejanos. 

Pero, a fin de cuentas, nada llena más mi corazón que la verdadera conexión de estar en presencia de otro ser humano. 

La mayor parte de conexiones virtuales ofrecen una ilusión de gratificación, suben nuestro ego y crean una falsa sensación de éxito.

Personalmente, cuando tomo el tiempo de desconectar, soy capaz de llenar mi tiempo con acciones que tienen un propósito para mi, que realmente me hacen sentir bien, sin la necesidad de compartir lo que hago con el mundo en busca de aprobación u opinión. 

Soy capaz de crear, producir… más que de consumir. 

Soy capaz de crear espacio para jugar, para reflexionar, para el arte, para las relaciones, para vivir mi propia vida más que para quedarme colgada en las historias que otros están inventado, en las vidas que otros están intentando hacer creer que viven. 

La era del consumismo nos ha hecho más dependientes que nunca de un sistema que apenas controlamos. 

¿Alguna vez has intentado crear más de lo que consumes? ¿Cuántas veces alguno de los regalos que has hecho ha sido creado por tus propias manos? 

Es sobre buscar un equilibrio entre la energía pasiva de consumir todo el día contenidos y la energía activa de crear algo.

Ahora mismo, en un momento en el que todos estamos separados, casi con miedo unos de los otros, la tecnología parece el único recurso para conectarnos.

¿Cómo podemos crear un equilibrio? ¿Cómo podemos hacer ahora un uso consciente de la tecnología?

Empieza por permitirte descansos. 

Empieza la mañana regalándote un momento de silencio. 

Algunas veces, estando presentes, cultivando el silencio y la observación, podemos recibir poderosísimas revelaciones. 

Empieza la mañana con una meditación, es otra poderosísima manera de poder conectar con otros. Si, requiere más esfuerzo que una llamada wassap, pero es gratis y accesible en cualquier parte.  

Regálate un desayuno consciente donde tu atención esté en los sabores de cada alimento que tomas. 

Permítete empezar el día en tu centro, de establecer intenciones para el nuevo día que comienza, antes de ofrecer toda tu energía a tu teléfono. 

Dale a tu vida un espacio lejos de la tecnología, de forma que tengas más de ti mismo para ofrecer al mundo.




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