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ASHTANGA YOGA Y EMBARAZO


Tenemos la idea de que podemos controlarlo todo.

Y por tanto, creemos que también podemos controlarlo todo en torno al embarazo y al parto. Pero, ¿es esto realmente posible?

Mi embarazo, los cambios que llegaron con él, todas las personas que aparecieron y aparecen en mi camino para apoyarme en este momento… todo fue tan inesperado que está siendo una oportunidad para trabajar el concepto de CONFIANZA.

Y es que, como ya he sentido otras veces, el sentimiento de que existe una fuerza más poderosa con un plan mayor para cada uno de nosotros, está muy presente en este ciclo de mi vida.

Puedo ayudar o dificultar, puedo resistirme o fluir, pero, da igual cual sea mi humor, cada día el milagro de la vida se desarrolla dentro de mi.

La medicina convencional ve el parto como una posible catástrofe, no como un evento feliz. De modo que el embarazo está basado en el concepto de control para evitar riesgos. Como si nuestros cuerpos necesitasen continuamente de ayudas externas para ser capaces de gestar nuestros bebes y de una serie de largas preparaciones para poder parirlos.

El resultado es demasiada gente diciéndonos lo que tenemos o no que hacer.

El resultado es que acabamos, una vez más, por poner el foco de atención fuera de nosotros en lugar de adentro.

El resultado es que perdemos confianza, sentimos miedo y olvidamos que estamos perfectamente diseñadas para ser madres y traer a nuestros bebés a este mundo.

Y finalmente, todas estas inseguridades dejan también la puerta abierta para que nuestras familias y amigos, en su mejor intención, se acerquen a darnos sus mejores consejos sobre lo que deberíamos o no estar haciendo, como mujeres embarazadas y como pobrecitas madre primerizas que no comprendemos nada.

Ahora bien, ¿cómo no sentirnos en pánico si es cierto que no podemos controlar esta situación ? ¿Cómo cultivar confianza y paz?

La mejor preparación que puedes tener durante el embarazo es cultivar el equilibrio dentro de ti.

No estoy diciendo que no se deba de hacer un seguimiento médico, que esto sea general, que la experiencia de otras madres no sea cierta y válida. Solo estoy diciendo que el mejor consejo que puedes tener durante tu embarazo es “escucha tu corazón”. Pues todos somos diferentes, y finalmente, tu, mejor que ninguna otra persona, sabe lo que es bueno para ti y para tu bebé.

El embarazo es una oportunidad única de cultivar la confianza en nosotras mismas, en navegar profundamente en nuestro poder femenino, y en darnos cuenta de que, como mujeres nacemos diseñadas para crear. Para crear vida, amor, paz y todo lo que queramos proyectar en este mundo.

El yoga es una herramienta increible para las mujeres embarazadas.

Mantiene tu cuerpo flexible, fuerte física y mentalmente y equilibra tu sistema hormonal, glandular, circulatorio y tu cerebro. Te ayuda a tener más presente la respiración, a aprender a trabajar con ella y esto es una gran ayuda preparatoria para el parto.

Al igual que la meditación (no olvidemos que yoga es una meditación en movimiento), puede ayudarte a esclarecer tu interior de manera que puedas empezar a entrar en contacto con tu verdad interior. Cada práctica esta diseñada para liberarnos de las capas más superficiales que vamos creando y ponernos en contacto con nuestra más profunda sabiduría. Aquello que no aprendemos en los libros, aquello que sabemos en lo profundo de nuestras entrañas. Y una vez en contacto con esta parte nuestra, somos capaces de tomar decisiones basadas en nuestra verdad y no basadas en el miedo, en la necesidad de control, en la prevención de riesgos.

Pero, ¿qué tipo de yoga es mejor practicar durante el embarazo? ¿puedo seguir practicando estilos de yoga dinámicos como el ashtanga o el vinyasa yoga?

Mi respuesta es que, una vez más, la respuesta solo depende de ti.

El tipo de yoga debería adaptarse al tipo de mujer, a las necesidades de nuestro cuerpo, a nuestras emociones, y durante el embarazo esto cambia día tras día, mes tras mes, trimestre tras trimestre.

Al poco de saberme embarazada tuve un momento de pelea interna. Aunque me estaba sintiendo físicamente muy cansada y las nauseas me duraban todo el día, apareció una resistencia y un intento de mantener mi práctica. Temía que si paraba, que si me relajaba, perdería mis asanas y por lo tanto retrocedería en mi trabajo.

La práctica de yoga me estaba dando la oportunidad, una vez más, de verme sin filtros. de encontrarme cara a cara con mi exigencia y mi incapacidad de ser amable y amorosa conmigo misma. Mi dificultad en confiar, aceptando que muchas veces soltar significa dejar espacio para que nuevas puertas se abran.

Aprendí una vez más que la cuestión no es el tipo de yoga que practicamos, si no el enfoque que le damos.

Personalmente no recomiendo empezar a practicar ashtanga vinyasa yoga durante el embarazo, pero si ya tienes una experiencia previa, si ya practicabas este estilo antes de estar embarazada, la practica puede ser mantenida durante el embarazo, con una adaptación de las posturas.

De cualquier modo, lo más importante con esta o con otra práctica de yoga es siempre escuchar tu cuerpo. Si hay alguna postura que no sientas confortable evítala. Vigila la intensidad y el calor que generas cuando practicas, si no escuchamos las señales que nos envia nuestro cuerpo, no nos estamos ayudando con la práctica, si no más bien todo lo contrario, y acabaremos exhaustas y sin reservas de energía para todo el trabajo interno que nuestro cuerpo realiza cada segundo para gestar vida.

Sigue practicando si eso te hace sentirte bien. A mi personalmente me ha ayudado a no tener dolores durante todo mi embarazo. Permitete descansar todo lo que necesites cuando necesites. Yo no he mantenido mi ritmo de práctica, muchos días me sentía cansada y decidí no hacer practica física y simplemente meditar y pasear. Caminar es un buen ejercicio para el embarazo. Equilibra todo nuestro sistema. Trabaja el amor hacia ti misma, es una manera de proyectar también ese amor hacia tu vientre y tu bebé. Honra tu cuerpo y el alma de tu bebé que se esta gestando en tu interior en cada práctica y en cada respiración.

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